12 Ene Guiso de garbanzos: la receta de toda la vida que nunca falla
Hay platos que te reconcilian con la cocina. Que te hacen parar el ritmo del día, abrir una ventana y dejar que el olor a guiso te abrace. El guiso de garbanzos es uno de esos. Una receta sencilla, nutritiva y llena de sabor que ha pasado de generación en generación y que nunca pasa de moda.
En casa lo preparo a menudo, sobre todo cuando hace frío o simplemente cuando me apetece comer algo reconfortante. Lo mejor es que se puede adaptar a lo que tengas en la nevera y no necesita ingredientes caros para estar delicioso.
Y ya por último, si os encanta el cuchareo tanto como a mí, nos os perdáis las lentejas en crockpot, el cocido madrileño a baja temperatura o las alubias negras en Cocotte. ¡Todas para chuparse los dedos!
Los garbanzos, una joya nutritiva
Los garbanzos son una legumbre muy completa. Aportan proteínas vegetales, fibra, hierro y magnesio, y son ideales para mantener una alimentación equilibrada. Además, tienen un efecto saciante, así que ayudan a controlar el apetito y a mantener la energía durante todo el día. ¿Qué más se puede pedir?
Un detalle importante: si los usas secos, hay que dejarlos en remojo 12 horas con una pizca de sal y un poco de bicarbonato para ablandarlos. Si prefieres ahorrar tiempo, puedes usar garbanzos cocidos en conserva, pero recuerda enjuagarlos bien antes de añadirlos al guiso para quitar el exceso de sodio.
Guiso de garbanzos con calabaza y setas

Guiso de garbanzos con calabaza y setas
Ingredientes
- 400 gr de garbanzos (secos o cocidos)
- 30 gr de aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cebolla
- 1 tomate
- 1 diente de ajo
- 200 gr de calabaza pelada y cortada a dados
- 200 gr de setas shiitake troceadas
- 300 ml de caldo de verdura o agua
- 1 hoja de laurel
- Sal
- Y, si quiero hacerlo más contundente, le añado un poco de chorizo o panceta. Si lo prefiero más ligero, con espinacas o acelgas queda igual de rico y perfecto para quienes buscan una opción vegetariana.
Instrucciones
- Sofrito con paciencia. En una olla con un buen chorro de aceite de oliva, sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento hasta que estén tiernos. Añade la zanahoria y deja que todo se caramelice ligeramente.
- El toque de pimentón. Agrega una cucharadita de pimentón dulce (o picante si te gusta) y remueve rápido para que no se queme.
- Añadimos al vaso la calabaza, el caldo de verduras o agua y el laurel. Programamos 15min/Varoma/vel cuchara giro a la izquierda.Incorpora el tomate. Deja que se cocine unos minutos hasta que pierda el agua y quede espeso.
- Añade los garbanzos y el caldo. Si usas garbanzos cocidos, con 20-25 minutos a fuego medio será suficiente. Si son secos y ya están remojados, necesitarán unos 50-60 minutos hasta que estén tiernos.
- Rectifica y deja reposar. Ajusta de sal y pimienta, añade la hoja de laurel y deja reposar unos minutos antes de servir. El guiso mejora al día siguiente: los sabores se asientan y está aún más rico.
Variantes que te van a encantar
Una de las maravillas de esta receta es que puedes personalizarla según la temporada o tus gustos:
- Con espinacas y huevo duro (estilo potaje andaluz)
- Con bacalao desmigado, ideal para Semana Santa
- Con chorizo o morcilla, para un toque más tradicional y sabroso
- Con verduras variadas (calabacín, calabaza o judías verdes) para hacerlo más ligero
- Con un toque de comino o curry, si quieres darle un aire oriental
Si te gusta experimentar, añade al final un poco de limón o ralladura de naranja: realza el sabor y da un contraste fresco sorprendente.
Consejos de cocina y presentación del guiso de garbanzos
- Cocina lenta: cuanto más tiempo a fuego suave, mejor sabor tendrá el guiso.
- Congela sin miedo: se conserva perfecto hasta 3 meses, solo hay que recalentar a fuego suave.
- Textura ideal: si quieres que quede más espeso, aplasta unos cuantos garbanzos con un tenedor y mézclalos con el caldo.
- Presentación: sírvelo en cuencos de barro con un chorrito de aceite de oliva crudo y un poco de perejil picado. Un pan crujiente al lado, y listo.
Mi toque personal
A mí me gusta prepararlo los domingos, cuando tengo tiempo para cocinar sin prisas. Dejo que el guiso burbujee lentamente mientras suena música en la cocina y el olor se va colando por toda la casa. Es una de esas recetas que no solo alimentan el cuerpo, sino también el alma.
Y si te sobra (que ojalá sí), al día siguiente está aún más bueno. Como se dice siempre: los guisos, como el vino, mejoran con el tiempo.
El guiso de garbanzos es una receta humilde pero llena de historia, sabor y tradición. Perfecta para quienes buscan una comida completa, reconfortante y fácil de preparar.
Anímate a probar distintas versiones y hazla tuya: porque al final, cocinar también es una forma de contar quién eres.
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