07 Jun Crema catalana tradicional: receta paso a paso
La crema catalana es una de esas recetas que nunca pasan de moda. Su sabor suave, su textura cremosa y esa irresistible capa crujiente de azúcar la han convertido en uno de los postres más populares de toda España, especialmente en Cataluña, donde tiene su origen.
A menudo se la compara con la crème brûlée francesa, pero la diferencia está en su base: la crema catalana se elabora con leche aromatizada y espesada con yemas y maicena, mientras que la brûlée lleva nata. Además, en la crema catalana el azúcar se carameliza justo antes de servir, dándole ese toque inconfundible que todos esperamos cuando rompemos la superficie con la cuchara.
Este postre se remonta al siglo XIV, cuando ya aparecía en recetarios medievales catalanes como “crema quemada” o “crema de Sant Josep**”, ya que tradicionalmente se preparaba el 19 de marzo, coincidiendo con el Día de San José. Sin embargo, hoy en día se disfruta durante todo el año, especialmente como cierre de una comida casera o de una celebración familiar.
¿Qué es la crema catalana?
La crema catalana tradicional es una mezcla sencilla de ingredientes básicos: leche, yemas, azúcar y maicena. Se aromatiza con canela en rama y piel de limón o naranja, logrando un sabor delicado y perfumado.
Su secreto está en el contraste de texturas: una crema suave y templada, cubierta por una capa crujiente de azúcar caramelizado.
Es un postre que representa la esencia de la cocina casera: pocos ingredientes, mucha tradición y un resultado espectacular.
Crema catalana tradicional: el postre más emblemático de Cataluña

Crema catalana
Ingredientes
- 375 ml de leche entera
- 3 yemas de huevo
- 1 cda rasa de maicena
- 100 gr de azúcar
- 1 ramita de canela
- Piel de medio limón (solo la parte amarilla)
- Azúcar extra para caramelizar
- 👉 Puedes añadir también piel de naranja o una gota de vainilla si te gusta un sabor más intenso.
Instrucciones
- Aromatiza la leche: En un cazo, calienta la leche junto con la piel de limón y la ramita de canela. Cuando empiece a hervir, apaga el fuego y deja reposar 10 minutos para que la leche absorba todos los aromas.
- Prepara la base: En un bol, bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla blanquee. Añade la maicena disuelta en un chorrito de leche fría y remueve bien hasta que no queden grumos.
- Une ambas mezclas: Cuela la leche aromatizada para retirar la canela y el limón, y viértela poco a poco sobre la mezcla de yemas mientras remueves constantemente para evitar que se cuajen.
- Cocina la crema: Vuelve a poner la mezcla en el cazo a fuego medio-bajo y remueve sin parar con una espátula o cuchara de madera. La crema espesará poco a poco; sabrás que está lista cuando empiece a cubrir la cuchara y deje una ligera película.👉 No la dejes hervir, o se cortará.
- Deja enfriar: Reparte la crema en cazuelitas individuales, deja que temple a temperatura ambiente y después refrigérala un mínimo de dos horas para que coja cuerpo.
- El toque final - carameliza el azúcar: Justo antes de servir, espolvorea una capa de azúcar por encima y quémala con un soplete de cocina hasta que quede una costra dorada y crujiente.Si no tienes soplete, puedes usar una pala de hierro caliente o el gratinador del horno, vigilando muy de cerca para que no se queme.
Notas
Cómo hacer crema catalana en Thermomix
Si tienes Thermomix, esta receta se simplifica aún más:- Coloca en el vaso el azúcar y la piel de limón. Tritura 1 minuto, velocidad progresiva 5-10.
- Añade la maicena disuelta en 125 ml de leche, los otros 125 ml de leche y las yemas.
- Programa 8 minutos, 100ºC, velocidad 1 con el cestillo sobre la tapa.
- Añade la leche restante y programa 2 minutos más, 100ºC, velocidad 1.
- Finaliza con 2 minutos sin temperatura, velocidad 1.
- Vierte en cazuelitas, enfría y carameliza el azúcar antes de servir.
Consejos para una crema catalana perfecta
- Usa leche entera: aporta más cremosidad.
- Evita que hierva: el secreto está en una cocción suave y constante.
- Refrigérala con antelación: cuanto más repose, más firme y sabrosa quedará.
- Aromas al gusto: puedes jugar con canela, limón, naranja o incluso vainilla.
- Azúcar crujiente justo antes de servir: así conservará ese contraste perfecto entre frío y caliente.
Un postre que sabe a hogar y tradición
La crema catalana casera es el claro ejemplo de que no hace falta complicarse para disfrutar de un postre con historia. En cada cucharada se mezcla la tradición familiar, los sabores de siempre y el cariño de la cocina hecha en casa.
Además, es un postre que se adapta a todos los públicos: puedes hacerla sin gluten (la maicena ya es apta), ajustar el azúcar a tu gusto e incluso preparar versiones aromatizadas con café, cacao o naranja amarga.
No hay duda: la crema catalana tradicional es un pequeño homenaje a la gastronomía española. Y si te apetece seguir explorando, no te pierdas otros clásicos como las natillas caseras, el arroz con leche o la leche frita.
Postres con alma que nos devuelven a los sabores de la infancia! 😋
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