Aromatiza la leche: En un cazo, calienta la leche junto con la piel de limón y la ramita de canela. Cuando empiece a hervir, apaga el fuego y deja reposar 10 minutos para que la leche absorba todos los aromas.
Prepara la base: En un bol, bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla blanquee. Añade la maicena disuelta en un chorrito de leche fría y remueve bien hasta que no queden grumos.
Une ambas mezclas: Cuela la leche aromatizada para retirar la canela y el limón, y viértela poco a poco sobre la mezcla de yemas mientras remueves constantemente para evitar que se cuajen.
Cocina la crema: Vuelve a poner la mezcla en el cazo a fuego medio-bajo y remueve sin parar con una espátula o cuchara de madera. La crema espesará poco a poco; sabrás que está lista cuando empiece a cubrir la cuchara y deje una ligera película.👉 No la dejes hervir, o se cortará. Deja enfriar: Reparte la crema en cazuelitas individuales, deja que temple a temperatura ambiente y después refrigérala un mínimo de dos horas para que coja cuerpo.
El toque final - carameliza el azúcar: Justo antes de servir, espolvorea una capa de azúcar por encima y quémala con un soplete de cocina hasta que quede una costra dorada y crujiente.Si no tienes soplete, puedes usar una pala de hierro caliente o el gratinador del horno, vigilando muy de cerca para que no se queme.