Precalienta el horno a 190 °C y extiende la lámina de hojaldre sobre el molde que vayas a usar.
Prepara el relleno: pela y corta las manzanas en trozos pequeños. Mézclalas en un bol con el zumo de limón, el azúcar, la canela, la nuez moscada, la sal y la harina.
Vierte la mezcla sobre el hojaldre en el molde.
Prepara el crumble: en otro bol mezcla los dos tipos de azúcar, la canela, la sal y la harina. Añade la mantequilla derretida (pero ya fría) y remueve con un tenedor hasta obtener esa textura arenosa típica del crumble.
Cubre la tarta con el crumble y hornea durante unos 50 minutos o hasta que la superficie esté dorada. Si ves que se tuesta demasiado, cúbrela con papel de aluminio.
Deja enfriar unos 15 minutos antes de servir. ¡Y a disfrutar!
Notas
Esta tarta de manzana crujiente se mantendrá a temperatura ambiente durante unos 2 días. También podéis guardarla en la nevera hasta una semana si está bien envuelta.