30grde mantequilla(si tenéis, usad una con trufa: le da un sabor espectacular)
30mlde Aceite de Oliva Virgen Extra
3cebollas grandes
200grde champiñones picados
500mlde caldo de pollo o vegetal
200-250grde pasta(la que tengáis en casa)
1/2tazade nata para montar
Queso parmesano y mozzarella al gusto
1burrata de trufa blanca
Instrucciones
Carameliza la cebolla con paciencia.Pon en una sartén amplia la mantequilla y el aceite de oliva a fuego medio. Cuando estén derretidos, añade la cebolla cortada en tiras finas.Deja que se cocine lentamente (unos 25-30 minutos), removiendo cada pocos minutos. El truco está en no tener prisa: el secreto del sabor está en el tiempo.Si te gusta un toque más dulce, puedes añadir una cucharadita de azúcar moreno.
Añade los champiñones.Una vez la cebolla esté dorada y melosa, incorpora los champiñones picados y cocínalos hasta que suelten el agua y se integren con la cebolla.
Cuece la pasta directamente en el caldo.Añade el caldo de pollo (o vegetal) a la sartén y después la pasta.Cocinar la pasta directamente en el caldo hace que absorba todo el sabor y que la salsa quede más concentrada.
Crea la salsa cremosa.Cuando la pasta esté al dente, añade la nata para montar y remueve bien. Deja que espese unos minutos a fuego suave para que la salsa se vuelva sedosa y envolvente.
Incorpora los quesos.Añade mozzarella y parmesano al gusto. Mezcla hasta que se fundan y se integren completamente. En este punto la cocina huele tan bien que cuesta no meter la cuchara…
Emplatado final.Sirve la pasta bien caliente y coloca encima una burrata de trufa blanca. Al romperla, la crema interior se mezcla con la salsa y el resultado es absolutamente irresistible.