Dora el pollo: Comienza sazonando los contramuslos de pollo con sal y tus especias favoritas. En una sartén amplia o una cocotte a fuego medio-alto, marca el pollo durante 2-3 minutos por cada lado hasta que esté dorado. No necesita estar completamente cocido en este punto, solo queremos crear esa costra dorada que aportará sabor. Reserva el pollo en un plato.
Tuesta el orzo: Este es un paso clave que muchas recetas omiten: tostar la pasta. En la misma sartén donde cocinaste el pollo (aprovechando todos esos jugos sabrosos), añade un chorrito de aceite de oliva, el orzo crudo y el ajo picado. Cocina a fuego medio, removiendo constantemente durante 2 minutos. Verás cómo el orzo se dora ligeramente y desprende un aroma a frutos secos. Este proceso potencia el sabor final del plato de manera espectacular.
Cocina con caldo y verduras: Añade las 2 tazas de caldo de pollo, los tomates cherry enteros y un poquito de sal. Lleva a ebullición y luego reduce el fuego a medio-bajo. Deja cocinar durante unos 10 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se pegue. El orzo irá absorbiendo el líquido y liberando almidón, creando esa textura cremosa característica.
Añade las espinacas y la nata: Cuando el orzo esté tierno y haya absorbido casi todo el líquido, añade las espinacas baby y remueve hasta que se ablanden (cuestión de 1-2 minutos). Después, incorpora la nata para cocinar y mezcla bien. En este momento deberías tener una pasta cremosa, con la consistencia perfecta para mojar pan.
Incorpora el pollo: Devuelve el pollo marcado a la sartén, hundiéndolo ligeramente en la salsa. Deja que hierva suavemente durante 5-7 minutos más hasta que el pollo esté completamente cocido por dentro. Así el pollo absorberá todos los sabores de la salsa y quedará jugosísimo.